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Los Principes de Asturias invitados de honor en la boda de Alvaro Fuster en la Costa del Sol

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Los Príncipes de Asturias forman una gran pareja

Los Príncipes de Asturias forman una gran pareja

Los Príncipes de Asturias no fueron los únicos nombres conocidos que asistieron el sabado a la boda de Álvaro Fuster y la malagueña Beatriz Mira (ex novia de Carlos Baute) en la Hacienda Nadales, situada en Málaga en plena Costa del Sol. Eso sí, fueron los más esperados y todo estuvo preparado para su llegada. Las medidas de seguridad se elevaron en el entorno de la Hacienda Nadales, que el sábado esperó también la presencia de multitud de paparazzis a la caza del modelito de la Princesa o de las caras más famosas entre los más de 400 invitados. Además de destacados empresarios españoles vinculados a El Corte Inglés o incluso a la familia Polanco, como Jaime Polanco, quien asistirá acompañado de su mujer, Fiona Ferrer, directora de Elite Model Look España y la ‘celestina’ de la pareja.


No faltaron tampoco Amaia Salamanca y su novio, Rosauro Varo, Pepe Barroso y la bloggera de moda e íntima amiga de la pareja, María León. Sin olvidar a la diseñadora Alma Aguilar, ‘jefa’ de la novia y creadora del vestido que lució Beatriz Mira en su gran día. También se dejó caer por la celebración algún que otro Borbón e incluso de la familia Liechtenstein.

La boda de Álvaro Fuster y Beatriz Mira ha terminado siendo el enlace de los príncipes de Asturias. Eso ocurre por tener como invitados de lujo a don Felipe y doña Letizia de los que se ha hablado más que de los mismísimos novios.  Don Felipe y doña Letizia hicieron de testigos y se mostraron muy cordiales y agradables con algunos de los invitados que aprovecharon para saludarles e incluso fotografiarse con ellos. Es más muchos se sorprendieron de la cercanía de los príncipes.

Tan bien se sentían los príncipes que hasta se animaron a salir a la pista de baile, después de que los novios hicieran el tradicional baile nupcial. Don Felipe y doña Letizia que bailaron hasta aproximadamente las cinco de la madrugada, momento en el que decidieron despedirse de los novios y abandonar la fiesta.

La llegada de los príncipes de Asturias a la boda ha sido un visto y no visto. Poco antes de las seis y media, hora fijada para la ceremonia religiosa, don Felipe y doña Leticia llegaron a la finca malagueña. Él, al volante de un Citroën C5 y ataviado con un chaqué negro, chaleco beige y corbata morada. Ella en el del copiloto, con un recogido trenzado y una torera verde, pero con la cabeza girada hacia el lado contrario a los fotógrafos, lo que ha dificultado inmortalizar el momento más esperado del enlace del mejor amigo del hijo del Rey Juan Carlos.

Los primeros invitados comenzarón a asomar a las cinco de la tarde. Especialmente madrugador fue el novio, Álvaro Fuster, que llegó en un taxi a las cinco y cuarto de la tarde, acompañado de algunos familiares. Chaqué negro, chaleco beige y pantalón gris, para marcar el atuendo a sus testigos. Tras él, entre férreas medidas de seguridad, fueron desembarcando el resto de los asistentes, ya fuera en taxis, en coches particulares o en dos autobuses con los cristales tintados con origen en los hoteles más selectos de la ciudad. A lo lejos se pudo atisbar la llegada de Amaia Salamanca y su novio; Rosauro Varo; Pepe Barroso; Isabel Sartorius, en su día novia del príncipe Felipe; María León; Beltrán Gómez de Acebo; Simeón de Bulgaria; o Fiona Ferrer, quien en su día ayudó a Cupido a orientar las flechas para formar la pareja.

La novia llegó con retraso como manda la tradición, a las seis y cuarto de la tarde a bordo de un Rolls Royce blanco. Desde el otro lado de la ventanilla se intuyó su vestido de corte romántico con transparencias y bordados en la parte superior. Tras la ceremonia, en la que Divertimento Música se ha encargado de interpretar entre otros, el Ave María de Schubert, después le tocó el turno al cóctel y posteriormente a la cena.

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