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Los prófugos del Caso Malaya

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marbella arco Los prófugos del Caso MalayaLa prolongada huida del exconcejal de Marbella Carlos Fernández, cinco años, ocho meses y 13 días prófugo de la justicia, volvió a la actualidad esta semana cuando la exalcaldesa de Marbella Marisol Yagüe aseguró ante el tribunal del ‘caso Malaya’ que se encuentra en Argentina y disfrutando de una vida a todo tren.
Para intentar fortalecer la estrategia victimista con la que ha intentado defenderse desde el inicio del caso, Yagüe no solo sugirió complicidad de altas instancias con el exedil prófugo –con lo que pretendió dar pábulo al bulo que caracteriza a Fernández como la garganta profunda de toda la ‘operación Malaya’, una tesis que no se sostiene a poco que se hurgue en cómo se realizó la investigación policial–, sino que también dio por sentado, hasta que el presidente del tribunal le requirió precisiones, que el exconcejal disfruta de un exilio dorado en el país sudamericano.
Pese a esas afirmaciones, y a que es cierto que la pista del exedil se perdió en Argentina, nadie conoce dónde se encuentra Fernández. Sin embargo, la Justicia española sabe que no está solo. Puede estarlo en su refugio desconocido, pero no en el limbo judicial en el que lo acompañan otras tres personas con cuentas pendientes con la ciudad de Marbella. Dos de ellos son exconcejales del GIL; el tercero, un inquietante personaje al que la policía se refiere como ‘el hombre de las mil caras’, y que se presenta con varias identidades: Simon York, británico; José Manuel Carlos Llorca, español… La lista sigue.
Sobre él pesan tres órdenes de busca y captura. Se le considera el cerebro de la multimillonaria estafa de Fórum Filatélico –con 400.000 perjudicados; entre ellos, paradójicamente, Julián Muñoz–, y en el ‘caso Malaya’ se le acusa de haberle entregado cuatro millones de euros a Roca a cambio de favores urbanísticos. Éste lo niega.
Este personaje, al que algunas fuentes caracterizan como un especialista en blanquear dinero procedente de organizaciones criminales de todo el mundo, es desde hace años un dolor de cabeza para la policía
La suya fue una huida caribeña. En 2009 las autoridades de Venezuela comunicaron al Juzgado número cinco de Marbella, que instruía el ‘caso Malaya’, las infructuosas gestiones policiales llevadas a cabo en ese país para localizarlo y detenerlo.
Meses antes policías españoles habían llegado hasta Isla Margarita gracias a una comisión rogatoria en busca del prófugo. Una pista fiable aseguraba que Llorca, cuyo aspecto físico ha cambiado en repetidas ocasiones por mor de la cirugía estética, había fijado residencia en ese rincón paradisíaco del Caribe. La pista estaba bien encaminada, pero los policías llegaron tarde. Por poco, pero tarde.
Se encontraron en el lugar con un chalé en el que el prófugo, posiblemente en una huida precipitada, había dejado dos vehículos de alta cilindrada y una avioneta. El personal de servicio no supo dar datos sobre el destino hacia el que había partido el dueño de casa. Desde entonces, su rastro se ha vuelto a diluir.
Los otros dos prófugos han sido actores secundarios en la superproducción de la corrupción política en Marbella. Uno de ellos es Francisco Javier Lendínez, quien hizo toda su carrera a la sombra de Julián Muñoz. Primero como frustrado candidato al Ayuntamiento de Monda por el GIL en las elecciones municipales de 1995. A punto estuvo de lograr su objetivo de convertirse en alcalde, pero no mediante los votos sino por un acuerdo suscrito con nocturnidad y billetera en el Club Financiero Inmobiliario –residencia marbellí de Jesús Gil– con concejales electos por el PP y el PSOE. Una de estas ediles, que el día de la constitución de la corporación municipal se presentó en el pleno sin el acta emitida por la Junta Electoral, frustró involuntariamente la operación y dio la alcaldía a Izquierda Unida, candidatura más votada.

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